martes, marzo 11, 2008

SEAMOS COMO PEDRO

"Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, el hermano de Jacobo, y los llevó aparte, a una montaña alta"
(Mateo 17:1, NVI)

Hace unos días escribí sobre el peligro de negar a Cristo en nuestra vida cotidiana. No seamos como Pedro, titulé la reflexión. Sin embargo, este valeroso hombre de Dios tenía por lo menos cuatro características dignas de ser imitadas y en las que hoy te invito a meditar, a fin de que pidamos al Padre que en estos aspectos moldee nuestra vida y afine nuestro carácter. No en vano el Señor lo honró con su amistad y su cercanía personal.

1. Pedro sabía quién era el Señor. Cuando dijo: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (Mateo 16:16) estaba condensando en una frase toda una revelación personal acerca de quien era Jesús. Aunque decimos caminar con Él, a veces pareciera que no Le conocemos lo suficiente como para entender cuál es el Dios con el que nos estamos relacionando: el Hijo de Dios hecho hombre y ungido para traernos salvación y junto con ella miles de bendiciones más. Esta revelación es el fundamento del Evangelio. El mismo discernimiento de la persona de Jesús se refleja en otra frase célebre del apóstol: "Señor... ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna" (Juan 6:68).

2. Pedro compartía con denuedo el mensaje de salvación. En los primeros capítulos del libro de los Hechos vemos a este otrora rudo pescador hablando a las multitudes con una sabiduría que solo podía proceder de Dios y una especial unción evangelística. Había sanidades y milagros pero lo más importante es que el corazón de la gente era tocado, la palabra de Pedro confrontaba a las personas y las invitaba al arrepentimiento y al comienzo de una nueva vida. Sin duda, se notaba que había estado con Jesús (Hechos 4:13).

3. Pedro era obediente en extremo. Luego de pasar por la experiencia de la negación y la posterior restauración, en más de una ocasión (Hechos 4:19, 5:29) manifestó la necesidad imperiosa que tenemos los creyentes de obedecer a Dios antes que a los hombres. Aprendió con profundo dolor que el "qué dirán" no tiene validez alguna cuando se trata de servir a los propósitos del Reino. Incluso terminó sus días en una muerte dolorosa, pasando siempre por encima de las conveniencias formales. El mismo que cuestionó ciertos alimentos porque le parecían inmundos terminó predicando el Evangelio a los gentiles y comiendo con ellos después de que el Señor mismo le dijera: "Lo que Dios ha purificado, tú no lo llames impuro" (Hechos 10:15).

4. Pedro era un hombre lleno del Espíritu Santo. Él era una fuerza viva en su ministerio, y así lo vemos a lo largo del Nuevo Testamento. Dios obró maravillas a través de Pedro y eso fue posible gracias a esta comunión íntima con el Espíritu y a la llenura de Él en su vida. El Pedro que vemos crecer y fortalecerse a lo largo del libro de los Hechos tenía en el Espíritu a un compañero inseparable que era su guía y su luz en el servicio.

En fin, el modelaje del carácter de Cristo en mi vida debe producir las transformaciones necesarias para que en estas cosas pueda yo ser como Pedro...

Dios te siga usando cada día más,

JORGE HERNÁN

lunes, marzo 10, 2008

NO SEAMOS COMO PEDRO

"Como una hora más tarde, otro lo acusó:
-Seguro que éste estaba con él; miren que es galileo.
—¡Hombre, no sé de qué estás hablando! —replicó Pedro.
En el mismo momento en que dijo eso, cantó el gallo.El Señor se volvió y miró directamente a Pedro. Entonces Pedro se acordó de lo que el Señor le había dicho: «Hoy mismo, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces.» Y saliendo de allí, lloró amargamente."
(Lucas 22:59-62, NVI)


Creo haber leído el relato de la negación de Pedro decenas de veces. Siempre me sorprendió ver que alguien tan cercano al Señor como él se atreviera a negarlo (sin duda por temor) a pesar de las firmes advertencias de Jesús. También me impactó siempre la amorosa invitación a la restauración que Jesucristo le formuló en Juan 21.

Sin embargo, lo que no había notado es que con más frecuencia de la que quisiéramos los seres humanos tendemos a comportarnos como Pedro.

Negamos a Jesús con nuestra manera de vivir, pareciera que no nos hemos despojado del viejo hombre y conservamos hábitos y costumbres que no reflejan para nada al Cristo vivo que habita en nosotros.

Negamos a Jesús con nuestras palabras y nuestra manera de hablar, a veces por el lenguaje que empleamos y a veces por las cosas que decimos y que seguramente no nos atreveríamos a decir si tuviéramos la conciencia plena de que Jesús está oyendo nuestras conversaciones.

Negamos a Jesús con nuestros pensamientos, dejando en ocasiones que el enemigo gane terreno allí donde siempre trata de fortalecerse: en nuestra mente. Y al permitírselo, empezamos a abonar ese terreno para el pecado.

La mirada penetrante del Nazareno hizo que Pedro llorara amargamente. Y cada vez que tú y yo lo negamos con lo que pensamos, decimos, hacemos o dejamos de hacer, sus ojos llenos de ternura pero también de vigor también nos están mirando y confrontando nuestro corazón: "¿No dijiste que nunca me ibas a negar?"...

Quizás tú y yo debamos revisar algo en nuestro diario vivir hoy. En lo que somos y en lo que reflejamos. Sus ojos están puestos en nosotros...

Bendiciones sobreabundantes,

JORGE HERNÁN



miércoles, marzo 05, 2008

TIEMPO DE GUERRA

"No tengan miedo ni se acobarden cuando vean ese gran ejército, porque la batalla no es de ustedes sino mía."
(2 Crónicas 20:15b)


Es tiempo de guerra. Siempre lo es. Es tiempo de batallar contra nuestra humana debilidad, contra todas las fortalezas que se levantan en nuestro interior para tratar de minar nuestra relación con Jesucristo de Nazaret.

Es tiempo de guerrear contra las asechanzas del enemigo, contra sus trampas mañosas, contra la tentación, contra lo que nos atraviesa para hacernos perder el norte y desviarnos del único Camino. Es tiempo de pelear contra los problemas, gigantes o pequeños, que nos acechan y tratan de hacernos perder la paz. Es tiempo de luchar contra las dificultades económicas, los quebrantos de salud, las discrepancias conyugales, los inconvenientes familiares.

Es tiempo de enfrentar la seducción del mundo y tomar una decisión firme por Cristo escogiendo lo que Dios quiere en lugar de lo que nosotros eventualmente podemos preferir. Es tiempo de asumir esta confrontación con valentía.

Es tiempo de orar. La oración es el lugar donde se ganan todas las batallas porque es allí, y solamente allí, donde se entregan las mismas en manos del Único que puede garantizarnos la victoria. En la oración es donde nos abandonamos en el Santo para renunciar al miedo y a la cobardía y salir con la confianza puesta en Aquel que por Su amor y misericordia desea lo mejor para nosotros y además tiene el poder para hacer que nos suceda.

Es tiempo de ir a la presencia de Dios y recordarle Su promesa: "Señor, esta no es mi batalla sino la tuya..."

Bendiciones,

JORGE HERNÁN

sábado, febrero 16, 2008

RICAMENTE BENDECIDOS

"Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios"
(Salmos 103:2, LBLA)


Hoy es un buen día para agradecer a Dios por lo que ha hecho en tu vida. Me doy cuenta de que a veces caemos en el lugar común de ver la copa medio vacía y no medio llena y nos perdemos de lo gloriosamente precioso que es descubrir lo tremendamente bendecidos que somos cada día. A veces cuando vamos a la presencia del Señor le llevamos solamente la lista de nuestras necesidades y aún caemos en el error de resaltar nuestras carencias y de señalarle a Él a otros que están siendo bendecidos en maneras en que nosotros lo anhelamos. No entendemos cabalmente el moverse de Dios ni Sus divinos propósitos y tercamente nos aferramos a lo que no tenemos, lamentándonos incluso por ello. Reconozco que a veces he pecado contra Él en tal modo, pero hoy te invito a que contabilices CADA beneficio recibido de Su Santa mano, empezando por tu vida, por poder contar con los sentidos que te permiten leer y discernir estas líneas, por Su Santo Espíritu que obra en tu vida, por el día de hoy - un día más para vivir y disfrutar de Sus bendiciones. Por la gente con la que puedes contar, por el alimento que has tenido, por el techo bajo el cual te guareces cada noche, por cada persona que Dios utiliza para hablarte...por cada bendición, mura, son tantas, que realmente es difícil aún llevar la cuenta de ellas.

Bendícelo, bendiga todo tu ser el Santo nombre de Dios en este día.

miércoles, enero 23, 2008

DERRAMA TU CORAZÓN

"...Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor..."
(Lamentaciones 2:19, RVA)


El 8 de junio de 1999 mi tía Fanny partió a la presencia del Señor. Desde que yo era prácticamente un bebé, Fanny fue mi tía consentidora. Alcahueteó mi pasión por la música y la literatura y en su momento intercambiábamos libros y discos que a ambos nos gustaban. Cuando me acercaba a la edad adulta también fue mi cómplice en paseos y salidas, y fuente importante de financiación para que yo pudiera hacer invitaciones cuando la mesada no era suficiente. El día que murió yo había estado en un retiro y no pude ir a la clínica porque, al estar atravesando un fuerte estado gripal, pensé que mi visita podía complicarla. Cuando a medianoche recibí la noticia de su fallecimiento mi corazón se quebrantó tremendamente. Pensé en todas las cosas que me hubiera gustado decirle y no lo hice, y me pregunté por qué Dios había permitido su rápida partida. Aún hoy recuerdo ese momento como uno de los momentos más dolorosos de mi vida.

Compartí con mi pastor ese dolor, y me recordó esta hermosa palabra en Lamentaciones, que hasta hoy llevo grabada en mi corazón y que revivo en mis instantes más críticos. Aquel día me postré, lloré, me desahogué...en fin, derramé mi corazón delante del Señor y no he encontrado hasta el día de hoy mejor terapia que esa para experimentar sanidad y restauración proveniente de la fuente de Vida.

Derrama tu corazón. Si estás experimentando angustia, tristeza, dolor, ansiedad, inquietud, preocupación, temor, o cualquier otra sensación que afecte tu espíritu, alma y cuerpo, recuerda que Jesucristo es la respuesta y la solución perfecta frente a todo lo que estás experimentando. El es el único camino. Ve delante de Él y desahógate. Nadie puede proveer la restauración que necesitas, ni la claridad conceptual que requieres, ni la paz espiritual que te hace falta...solamente Cristo.

Quizás hoy necesitas apartarte unos momentos. En tu oficina, en el baño, en tu habitación, caminando por la calle. No importa cómo, importa con quién. Házlo, los resultados están garantizados.

El Señor extienda Su manto de gracia sobre tu vida hoy,

JORGE HERNÁN

jueves, enero 17, 2008

PALABRAS DE ALIENTO

Cada vez que un año termina y otro empieza es tiempo de hacer balances, reflexionar sobre los objetivos alcanzados, las promesas muchas veces incumplidas, los aprendizajes extraidos de los errores y las dificultades y las opciones que dejamos pasar. Pero también es momento de proyectarse, de evaluar las oportunidades futuras, de corregir las equivocaciones del pasado y andar por sendas derechas, en fin, como decía el apóstol Pablo, "...he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer" (Fil 3:13, LBLS).

Parte del proceso de crecimiento y madurez está dado en la prueba. Y, parafraseando al pastor Luis Hernando Beltrán en su prédica del domingo, el milagro no es no pasar por ella sino hacerlo de la mano del Señor. He vivido tiempos difíciles en muchas ocasiones y puedo decir que en más de una de ellas he sentido un terrible desfallecimiento. Y recuerdo entonces a Esteban, quien cuando estaba siendo apedreado, "...fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios" (Hechos 7:55, NVI). Es allí cuando entiendo que mis ojos no deben estar puestos en la prueba, ni en las circunstancias, sino en Dios. Y me doy cuenta de que necesito estar bien alimentado, nutrido en la Palabra, para poder enfrentar situaciones complejas y aparentemente adversas.

Hago un alto en el camino. Y me agarro de estas tres palabras que empezando el año me envió un buen amigo:

Isaías 41:10 (NVI): "Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa."

Jeremías 29:11 (NVI): "Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza."

Josué 1:6-9 (NVI): "Sé fuerte y valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que les prometí a sus antepasados. Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas. Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el SEÑOR tu Dios te acompañará dondequiera que vayas."

Son palabras de ánimo, que me recuerdan que no estoy solo, que refrescan mi mente para indicarme hacia dónde - mejor aún, hacia quién - debo mirar. Podrían ser otras citas, pero estas tres calan profundo en mi corazón y en mi alma. Detrás de ellas encuentro que hay un propósito y que si el Señor me está permitiendo atravesar por tierra cenagosa es porque tiene todo un maravilloso y perfecto plan que va a cumplirse en mi vida.

Hoy te invito a que te apropies de estos versículos. Son palabras de aliento que Dios te susurra hoy. Afiánzate en ellas y recuerda que para el trayecto que sigue, no importa si es llano y tranquilo o empinado y escabroso, vas a necesitar alimentarte. La Palabra y el Espíritu te sustentarán. Y a mí también. Dios es fiel.

Bendiciones,


JORGE HERNÁN

miércoles, enero 02, 2008

HOY Y MAÑANA

"Escúchenme, ustedes, los que dicen así: "Hoy o mañana iremos a la ciudad; allí nos quedaremos todo un año, y haremos buenos negocios y ganaremos mucho dinero". ¿Cómo pueden hablar así, si ni siquiera saben lo que les va a suceder mañana? Su vida es como la niebla: aparece por un poco de tiempo, y luego desaparece. Más bien deberían decir: "Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello""
(Santiago 4:13-15, LBLS)


Comienza el año y con él, los propósitos de año nuevo. Casi todos, consciente o inconscientemente, terminamos el año haciendo un balance de el año que termina y trazándonos nuevas metas, planes y sueños a cumplir en el que empieza. Y en esta tarea corremos el riesgo de caer en dos extremos:

1. Creer que tenemos el futuro asegurado. Como bien lo dice Santiago, nuestra vida es como la niebla y nadie puede garantizar que mañana estará vivo. Los existencialistas sostenían que había que vivir intensamente el presente, y en cierto modo tenían razón, porque HOY es el momento para actuar, y a veces dejamos para un futuro incierto cosas que podríamos hacer en este momento: dar un abrazo, pedir perdón, decir "te amo", abandonar el pecado, comenzar a servir...

2. Escudarnos en la falta de control sobre el futuro para no hacer. Para qué empezar ésto o lo otro, decimos, para qué planear si no sabemos si mañana estaremos vivos. Esperemos a mañana, a ver qué pasa, afirmamos, y nos aferramos cómodamente a que las circunstancias, o quizás otras personas, decidan por nosotros.

Ambos extremos son pecaminosos, tienen que ver con la procastinación, es decir, con la acción de posponer decisiones. Cuando me autoexamino debo reconocer que esta es una de mis mayores falencias y que debo luchar contra ella para no seguir posponiendo. No sé si sea también tu caso pero hoy te invito a que reflexiones en ello y te plantees seria y honestamente si no vale la pena confrontarte de cara a romper con este mal hábito.

Que el Señor te siga acompañando en este 2008,

JORGE HERNÁN

miércoles, diciembre 26, 2007

EDUCANDO A PAPÁ

"Los que viven, y sólo los que viven, son los que te alaban, como hoy te alabo yo. Todo padre hablará a sus hijos acerca de tu fidelidad."
(Isaías 38:19, NVI)


Hablar a nuestros hijos de lo que Dios ha hecho por, con y en nosotros es un claro mandato bíblico, y seguramente es algo que todo padre cristiano por principio hace. Sin embargo, el dar testimonio de la gloria y la gracia de Dios sobre nuestras vidas no garantiza en modo alguno que nuestros hijos seguirán ese camino. Alguien dijo que Dios no tiene nietos, y es verdad. Lo único que podemos hacer por nuestros hijos es ser obedientes a la Palabra y predicarles no solo verbalmente sino sobre todo con hechos, con nuestro propio testimonio de vida. Recuerdo que mi esposa tenía anotado en un papelito una frase que decía más o menos así: "Si amas algo, déjalo volar; si es tuyo, volverá. Si no, nunca lo fue". Con nuestros hijos sucede igual: sabemos que no son nuestros sino del Señor, y de la misma manera en que nuestro Padre nos capacita para aprender a volar nosotros tenemos la responsabilidad de darles un "curso de vuelo" para que lo hagan solos. Cuando llegue el momento, sabremos qué tan efectiva ha sido la siembra.

No es fácil, sin embargo, dejarlos volar. No todos los hijos son iguales y así como unos se mantienen cercanos a la Palabra, a la iglesia y particularmente a la comunión con el Padre, otros toman distancia y algunos incluso se van a orillas opuestas. Para quienes viven esta dificultad es bueno recordar aquella promesa de Hechos 16:31: "Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos", y aferrarse a ella confiando en que Dios no va a defraudarnos y va a honrar nuestra fe. Pero además de fe, se requiere doblar rodilla y pelear la buena batalla. Nadie va a hacerlo por nosotros, y aunque la decisión de seguir a Cristo sea de ellos, el derecho de las cosas es que hagamos nuestra parte.

De mis hijos he aprendido cosas preciosas y maravillosas, pero también el Señor me ha educado a través de ellos en lo que significa ser padre y en ese contexto entender cómo es la relación que Dios tiene con nosotros y lo que espera de ella. He aprendido que a veces preferimos otras compañías distintas a la de Nuestro Padre, que en ocasiones preferimos escuchar a otros antes que escucharlo a Él y que incluso hemos llegado a escoger la soledad en lugar de Su compañía. Y he entendido el dolor que debe sentir Aquel que jamás se ha equivocado, con solo compararlo con el que yo, que tanto he fallado como padre, he llegado a experimentar cuando siento que mis hijos fallan o toman decisiones equivocadas.

Si eres padre, pídele al Señor que en tu relación con tus hijos aprendas a encontrar un modelo de crecimiento en lo que debe ser la relación con Él. Si aún no lo eres, simplemente reflexiona en cómo tu relación con tus padres terrenales ha moldeado la que debería ser una relación profundamente personal con Tu Padre celestail.

En cualquier caso, Dios tiene mucho que enseñarte...y a mí también.

Felices pascuas,

JORGE HERNÁN

viernes, diciembre 21, 2007

UNA PROMESA PARA TIEMPOS DIFÍCILES

"Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. Aumentarás mi grandeza y volverás a consolarme"
(Salmos 71:20-21, RV60)


Normalmente diciembre es un mes festivo, las calles se llenan de adornos navideños y las luces multicolores le dan a la ciudad un ambiente de alegría. Los establecimientos comerciales le apuestan a diciembre como el que puede ser su mejor mes de ventas y en algunos negocios se trabaja arduamente para lograr un buen cierre de año, pero se respira un aire fresco y diferente.

Sin embargo, nuestras vidas de una manera muy particular no responden ni a las estaciones ni a la época del año. Más bien, registran altas y bajas con picos y valles a veces leves y a veces pronunciados. Los tiempos de paz, tranquilidad y armonía son en ocasiones prolongados, pero también sucede que llegan a ser demasiado breves. En fin, una vida normal está plagada de emociones...y de tiempos no tan buenos.

Pasando por situaciones complejas me encontré esta promesa que el Señor tiene para mí (y por supuesto, para tí) en la Palabra. Y he decidido aferrarme a elle porque entiendo que no tengo otra opción que creerle a Dios y depender de Su inmensa fidelidad. Hoy sé que aunque atraviese por momentos difíciles, encontraré VIDA (así, con mayúsculas, con todo lo que ello implica) y Dios mismo me levantará. ¿Qué más podría pedir? Estando en las manos de Dios, estoy en el mejor lugar posible. Él aumentará mi grandeza, me bendecirá y al bendecirme podré reconocer una vez más y proclamar que todo se lo debo a Él, quien es el único que puede hacer que la gloria postrera sea mayor que la primera (Hageo 2:9). Mi Señor volverá a consolarme...

Es reconfortante saber que soy hijo de un Dios vivo, que me ama y cuida de mí. Es hermoso tomar conciencia de que aún en medio de la tormenta mi corazón siempre puede estar de fiesta, porque Jesucristo de Nazareth habita en él y es siempre fiel.

Hoy quiero invitarte a que te apropies de esta promesa, guárdala en tu corazón y proclámala cuando tu vida pase por tiempos de invierno...

Dios te bendiga,

JORGE HERNÁN

martes, noviembre 27, 2007

LA FÓRMULA INFALIBLE

"En el día que temo, yo en ti confío"
(Salmos 56:3, RV60)


Este versículo lleva varios días taladrando mi mente y mi corazón. Porque, como muchos, me veo asaltado con frecuencia por temores de la más diversa índole. Unos infundados y otros hasta cierto punto racionales. Temo caerme de un puente peatonal, temo que mis hijos pierdan el rumbo, temo que la economía colapse, temo enfermar gravemente... No sé, pienso que cada cual en esta vida enfrenta toda clase de temores, muchas veces paralizantes y que en ocasiones toman tanta fuerza que nos impiden recordar que estamos en las manos de un Dios Vivo y Todopoderoso.

Por eso creo que si a alguien verdaderamente exitoso, no bajo los parámetros del mundo sino bajo la óptica divina, le preguntaran un día la razón de su éxito, tendría que responder contundentemente: "en el día que temo, yo en Dios confío". Estaría expresando que en su vida cotidiana Jesús es realmente la respuesta. Una hermosa canción dice "Cristo es mi vida real", y cuando esta frase es ciertamente una verdad indiscutible para nosotros, los temores tienen que derrumbarse ante la evidencia de un Dios que está por encima de todos ellos.

Cualquiera que sea la situación que estás viviendo o la dificultad que estés pasando, simplemente recuerda este versículo. Confía en Dios. Él hará.

Bendiciones,

JORGE HERNÁN

miércoles, noviembre 14, 2007

¿DÓNDE ESTÁ NUESTRO TESORO?

“Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”
(Mateo 6:21, NVI)


Esta es una de las citas más famosas de la Biblia, recitada de memoria por miles de creyentes alrededor del mundo y utilizada cotidianamente en campañas evangelísticas, prédicas y escritos cristianos.

Tristemente, es una Palabra que aún no se ha hecho vida en los corazones de muchos, porque en la práctica manejamos a veces prioridades diferentes a las que pregona la Escritura y levantamos altares en un lugar que debería estar reservado para la adoración a Dios. El tema es cotidiano. Recuerdo una mujer que me decía que realmente no concebía la vida sin sus hijas, vivía para ellas y en función de ellas. Y al oirla es inevitable pensar en una causa noble, solo que no responde a las prioridades divinas.

Para otros el primer lugar lo ocupan sus bienes, o sus aficiones, o su trabajo. Decía el pastor Edgardo Peña que no hay realmente un divorcio entre lo que creemos y lo que hacemos, pues finalmente nuestras obras reflejan lo que es nuestro auténtico sistema de valores, y si en ese sistema de valores estamos acumulando tesoros en el lugar equivocado, la realidad es que nos estamos apartando de la voluntad de Dios.

Ni hablar de lo material. Esperaríamos que entre el pueblo cristiano no hubiera resistencia a dar, aunque el Señor mismo nos diga que es preferible dar que recibir. Todavía la cosmovisión mundana nos permea y nos resistimos a soltar lo que nunca fue nuestro y que simplemente se nos confió para que administráramos. Pocos cristianos, como me lo recordaba un querido siervo de Dios anoche, dan demasiado. Por el contrario, la mayoría busca excusas egoístas para focalizarse en sus propios deleites.

¿Dónde está tu tesoro? Vale la pena hacernos una reflexión honesta, abriendo nuestros corazones delante de Dios para pedirle que nos ministre y nos señale el camino correcto. Quizás debamos ajustar nuestro sistema de creencias. Talvez debamos derribar unos cuantos ídolos y limpiar el templo. Probablemente necesitemos aceptar que hemos estado moviéndonos con alguna independencia de la buena, agradable y perfecta voluntad del Señor.

Pero nunca es tarde. Hoy, bajo la guía del Espíritu Santo, podemos empezar a hacernos tesoros en el cielo, como nuestro Rey lo demanda. Aunque tengamos que pagar un precio, bien vale la pena ser sensibles a la dirección del Espíritu y andar en obediencia.

Bendiciones sobreabundantes en Cristo,

JORGE HERNÁN

martes, noviembre 06, 2007

ID

"Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura."
(Marcos 16:15, RV60)

Cada día me convenzo más de la responsabilidad individual que cada creyente tiene en la gran comisión de evangelizar a todas las naciones. "Id" no suena para nada a sugerencia, recomendación o simple consejo amistoso. Es un mandato, una asignación para cada miembro del cuerpo de Cristo al que se le ha delegado la responsabilidad particular de contribuir al crecimiento de la iglesia. Tristemente, muchas de nuestras comunidades se están enfocando en su membresía y están descuidando las miles de almas que están perdiéndose, aún en las puertas de los templos.

Sin embargo, al compartir con algunos hermanos me doy cuenta de que efectivamente el enemigo ha logrado popularizar la idea de que el evangelismo es un ministerio para unos pocos "pesos pesados espirituales" y no un encargo universal conferido a la iglesia, que es lo que realmente dice la Palabra. Algunos de hecho consideran que "no fluyen" en este ministerio y que sus dones son otros, como si esta no fuera una función encomendada a cada miembro.

No sé cómo estés tú cumpliendo la gran comisión, pero hoy quiero animarte a que lo hagas. No dejes de decir lo que has visto y oido. No dejes de compartir los milagros grandes y pequeños que el Señor ha obrado en tu vida. No dejes de poner tu granito de arena para la expansión del Reino de Dios. No dejes de ser un instrumento de solución para aquellos que viven aquejados por los problemas. No cierres la puerta a lo que Jesucristo hoy quiere hacer a través de tí.

Dispónte. Abre tu corazón. Deja que en tí se extienda la pasión de Jesús por las almas. Permite que Dios obre por medio de ti. Alcanza a otros para Cristo. Cada vida es importante para Dios y tú puedes ser el escogido para impactarla. Aprovecha la oportunidad de ser protagonista. Disfruta del privilegio que Dios te confiera. Vamos. Adelante. Predica a tiempo y fuera de tiempo. Conviértete en un soldado de avanzada. Participa en la conquista. Hoy es el día.

¿Qué vas a hacer al respecto? El Señor está muy pendiente de lo que decidas....

Bendiciones,

JORGE HERNÁN

domingo, octubre 21, 2007

INTERVALO

"Tú dijiste: !!Ay de mí ahora! porque ha añadido Jehová tristeza a mi dolor; fatigado estoy de gemir, y no he hallado descanso"
(Jeremías 45:3, RV60)


Hay épocas en nuestra vida en la que nos sentimos como Baruc en la cita que encabeza la reflexión de hoy. Momentos en los que, si bien entendemos que el Señor nos está formando, empezamos a pensar que el proceso es demasiado largo y tortuoso, que tanto sequedal fatiga y que tanto desierto desanima. Gemir agota, y el clamor prolongado hace que el silencio se sienta más fuerte.

Y cuando no vemos o no entendemos las respuestas de Dios, cuando necesitamos rogarle que abra nuestros ojos espirituales y nos de discernimiento para comprender cómo es que se está moviendo, es el momento donde necesitamos invocar la presencia de Su Santo Espíritu para que ministre en nosotros toda la fe que necesitamos para enfrentar con certeza lo que corporalmente no percibimos.

"Buen negocio es poner la vida en las manos del Señor", dice el cantautor argentino Facundo Cabral. Y yo lo creo, porque sé que cada mañana Sus misericordias son nuevas.
Esta semana quiero tenerlo presente y recordar cuán difícil sería la vida si tuviera que enfrentarla sin Él.

En Cristo,

JORGE HERNÁN

miércoles, septiembre 26, 2007

PLENAMENTE CONVENCIDO

"...Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido. Por eso se le tomó en cuenta su fe como justicia."
(Romanos 4:20-22, NVI)


¿Ves lo que yo veo en este pasaje? Algo así como lo que en matemáticas se llama "conector lógico": es la expresión por eso. Dice la Escritura que los hechos por los cuales Abraham fue justificado fueron tres: se reafirmó en su fe; dio gloria a Dios; y estuvo todo el tiempo PLENAMENTE CONVENCIDO de que el Señor era poderoso para cumplir Su promesa.

"Y esto de que «se le tomó en cuenta» no se escribió sólo para Abraham, sino también para nosotros", dice el versículo 23 y el inicio del 24. Lo que Dios nos está diciendo es que estos mismos principios aplican para tí y para mí hoy porque hemos creido en Cristo cuando:

1. Nos reafirmamos en nuestra fe, no solo en el sentido de reconfirmar cada día nuestro compromiso de vida con Jesucristo de Nazareth, sino también de creer en Aquel que llama a las cosas que no son como si fuesen. Esta reafirmación supone pues una fe activa y activadora, la capacidad sobrenatural de hacer que verdades espirituales se hagan realidad en el mundo material;

2. Damos gloria a Dios, porque el propósito de la creación entera es rendir alabanza y gloria a nuestro Señor y en consecuencia todos nuestros actos, palabras, comportamientos y actitudes deben glorificarlo;

3. Estamos planamente convencidos del Poder de Dios para cumplir Sus promesas. La incredulidad no lo limita a Él, en lo absoluto, solamente nos limita a nosotros. Y Su poder es ciertamente ilimitado, y supera incluso toda circunstancia por adversa que parezca. Ese convencimiento pleno, esa certeza absoluta, es lo que mejor puede sostenernos en momentos difíciles, y puede ser muy real cuando entendemos en Quién hemos puesto nuestra confianza. Cuando hemos experimentado, como seguramente nos ha ocurrido a tí y a mí en nuestras vidas, la abrumadora realidad del amor contundente de Dios que derriba barreras, pulveriza murallas y hace cosas tremendas en nosotros, entonces podemos decir que ese conocimiento de Dios nos permite estar plenamente convencidos.

Mira hacia atrás hoy, observa el camino recorrido y cómo la mano de Dios ha obrado en tu vida cada día, repasa los milagros grandes y pequeños de los que eres testigo y deja que el Espíritu Santo ministre en tí ese convencimiento pleno.

En el amor de Cristo,

JORGE HERNÁN




domingo, septiembre 16, 2007

EXACTAMENTE COMO TE LO DIJERON

"Por tanto, tened buen ánimo amigos, porque yo confío en Dios, que acontecerá exactamente como se me dijo."
(Hechos 27:25, LBLA)

Hace algunos días les compartí la importancia de aferrarnos a las promesas de Dios. Para mí es vital, y de hecho lo considero como un elemento indispensable en mi caminar diario con Cristo. Entender que lo que Él me ha prometido es verdad me permite dirigirme hacia adelante caminando en fe en la seguridad de que mi futuro está siendo trazado por Dios con pinceladas maestras. Alguna vez escuché a un pastor decir que la realidad no es necesariamente la verdad y hoy entiendo que con frecuencia lo "real" del mundo que vivimos distrae nuestros sentidos de la Verdad, la cual debe ser percibida espiritualmente. Discernir lo que para Dios es cierto a pesar de lo que nuestros sentidos corporales experimentan no es ciertamente tarea fácil, pero sí es indispensable para vivir en el centro de la voluntad de Dios extendiéndonos hacia lo que está delante, como lo decía el apóstol Pablo (Fil 3:13-14).

¿Dios te ha prometido algo? Pues hoy Él quiere que recuerdes que acontecerá exactamente como se te dijo. Cree en Él. Confía en Su Palabra. Reafírmate en ella. No sucederá de otro modo, no importa lo que las circunstancias parezcan decirte. Hay una Verdad decretada por el Señor para tu vida que está esperando el momento preciso para convertirse en realidad. Es solo cuestión de tiempo. Pero tú, no temas, no desmayes, el Señor tu Dios está contigo en cada instante. Y algo maravilloso está por suceder. Exactamente como te lo dijeron.

Jesucristo te bendice hoy y siempre,

JORGE HERNÁN

viernes, septiembre 07, 2007

¿QUIÉN ES JESÚS PARA TÍ?

“—Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?
—Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro.
—Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás —le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo.”
(Mateo 16:15-17, NVI)


Revelación. Ese es el resultado de una relación íntima, personal y profunda con Jesucristo de Nazareth. Filósofos, historiadores, autoridades religiosas y hasta ciudadanos del común llevan años discutiendo quién es Jesús, y las respuestas son tan variadas como el número de los que han entrado en el debate.

Pero la respuesta verdadera está en tu corazón y en el mío, y es fruto de la comunión con Dios. Cuando es profunda e intensa, no necesitamos ir a una enciclopedia a buscar ayuda para contestar la pregunta. Simplemente conocemos la respuesta.

¿Nosotros quién decimos que es Jesús? Piensa simplemente en lo que ha hecho en tu vida, y encontrarás que a veces aún los nombres con los que la Biblia se refiere a Dios se quedan cortos para expresar lo que Él significa para nosotros. Creador. Amigo. Torre fuerte. Salvador. Sanador. Refugio. Castillo. Soberano Señor. Maestro bueno. Buen pastor. Santo. Príncipe de paz. Rey de reyes. Señor de señores. Escudo. Amparo. Fortaleza. Libertador. Camino. Verdad. Vida. Tantos nombres, tantos títulos, tantas descripciones se quedan cortas para expresar lo que Jesucristo ha hecho en la tuya y en la vida.

Pero cuando te pregunten por él, no te quedes con el Jesús histórico al responder. Busca dentro de ti la revelación que Dios te da al respecto, y entonces deja que el Espíritu hable desde tu experiencia personal para compartir quién es Él y qué puede llegar a ser para otros.

Todos hemos sido comisionados para expandir el Evangelio del Reino. Y cuando compartimos lo que Él significa para nosotros simplemente no podemos dejar de contar las maravillas que hemos vivido de Su mano.

Bendiciones,

JORGE HERNÁN

domingo, septiembre 02, 2007

APROPIÁNDOSE DE LAS PROMESAS

"...que después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios. Lo veré por mí mismo; mis ojos lo verán, no los de otro. Pero ahora mi corazón se consume dentro de mí."
(Job 19:26-27, RV95)


Preguntaba el pastor hoy en el servicio que quiénes habíamos recibido promesas de parte de Dios. Muchas manos se levantaron. También la mía. Cuando el Señor te da una promesa y tú la crees, te aferras a ella con una esperanza sobrenatural y la alegría de quien está seguro de lo que va a recibir de parte de Dios. Pero cuando el ambiente empieza a oscurecerse, cuando aparecen las sombras, la misma sonrisa con que recibimos la promesa se desvanece para dar paso a un gesto angustioso.

La salud empeora. Las finanzas se ven cada vez más amenazadas. La armonía del hogar es interrumpida abruotamente por un suceso inesperado. La relación de pareja se resquebraja. El ministerio se sacude. Tantas situaciones posibles, y tantas que créíamos lejos. Quizás pensamos que la promesa era de "entrega inmediata", nos olvidamos de los tiempos de Dios y de los procesos a los cuales nos somete forjando nuestro carácter.

Empezamos a movernos, como decía Margaret Manning, entre la fe ciega y la duda cínica. A veces se nos dificulta mantener el equilibrio. El enemigo parece susurrarnos mil cosas que buscan sembrar en nosotros la duda, el temor, la incredulidad. El Espíritu de Dios, por Su parte, apaciblemente nos dice que confiemos, y que recordemos a Aquel en quien hemos puesto nuestra confianza.

Pero estamos desgarrados. Y entonces recordamos a Job, quien en un momento de extrema desesperanza pronunció estas palabras, que hoy te invito a que hagas tuyas. Verás el cumplimiento de las promesas, con tus propios ojos. Aunque tu corazón se consuma dentro de tí, fiel es Dios y hará que Su Palabra se haga realidad en tu vida letra por letra.

No te desanimes, ni hoy ni el día en que las cosas se pongan difíciles. Aprópiate de las promesas. Hoy es tu día.

Bendiciones,

JORGE HERNÁN


martes, agosto 14, 2007

VEREDAS DERECHAS

“Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar” (Proverbios 4:9)

Parece que hay una sutil diferencia de percepciones entre el Señor y nosotros, al menos si nos atenemos a lo que Él afirma en este versículo. Nos dice Dios que nos ha hecho andar por veredas derechas, y cuando leemos esta expresión pensamos sin duda en lo que aprendimos en el colegio sobre la línea recta: “la distancia más corta entre dos puntos”. Pero esa no es la misma concepción de Dios. Para Él las veredas derechas no son siempre las más cortas ni mucho menos están exentas de obstáculos. De hecho, a veces son largas y a nuestro modo de parecer, tortuosas.

Atravesar pruebas nunca será fácil, y aunque nos lo digan una y mil veces, siempre será complejo asimilar que todo responde a un propósito divino superior, que está fuera del alcance de nuestros sentidos e incluso de nuestra percepción. Sabemos que Dios tiene el control, que todo se mueve dentro de su buena, agradable y perfecta voluntad, y que le hecho de que sus tiempos no coincidan con los nuestros no significa en modo alguno que el Señor se haya ausentado.

Decía Margaret Manning en una reflexión que compartí en días pasados que realmente Dios nunca nos abandona, pero sí las expectativas que tenemos de Él. Hace tiempo aprendí que expectativas no resueltas generan primero frustración y luego ira; y eso es exactamente lo que a veces nos ocurre con nuestro Señor: nos sentimos frustrados y enojados porque la respuesta no ocurre cuando queremos y porque los senderos que siempre entendimos que eran derechos, ahora nos parecen absolutamente torcidos.

Pero si nos apegamos a la Escritura y creemos en el Dios que proclama la Biblia debemos entender que estamos frente al Santo, Justo, Misericordioso y Todopoderoso y que estos atributos suyos nos garantizan que al final el resultado será el que Dios espera.
Y Él nunca, nunca se equivoca. Felizmente.

Aguantar en el tiempo de prueba jamás será sencillo, pero si sabemos en quién hemos puesto nuestra confianza, al menos será menos duro.

Dios nos siga bendiciendo,

JORGE HERNÁN


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COROLARIO



"Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan"
(1 Tesalonicenses 5:12)


A Rafael Cantor, in memoriam

Anteayer estuve en el servicio fúnebre de un tremendo hombre de Dios. Rafael Cantor llevó a cientos de personas a los pies de Cristo y fue un pastor y un evangelista en toda la extensión de la palabra. Fogoso en sus primeros años de ministerio, alcanzó una madurez notable con el correr del tiempo y terminó sus días amando a su familia y al cuerpo de Cristo al cual siempre sirvió.

Escuchar el testimonio de su hijo, que solo pudo vernos a unos pocos de sus discípulos, cosecha de más de treinta años de servicio a Jesús de Nazareth, pero que entendió la razón de ser de la vida de su padre, obsesionado por su trabajo y empeñado en extender cada día más y más el Evangelio del Reino. Toda una generación de pastores, líderes y siervos fuimos edificados por las enseñanzas profundas de Rafael. Quizás para muchas personas fuera un desconocido, pero sin duda en los cielos (donde ahora disfruta de la presencia del Padre) y en los infiernos era ampliamente conocido.

Tuvo aciertos y errores, como todos nosotros, pero siempre estuvo dispuesto a aprender de estos últimos y capitalizarlos en su continuo proceso de aprendizaje y peregrinación, pues su corazón siempre estaba dispuesto a asimilar cosas nuevas y hacerlas vida en su vida.

Tengo en mente la calidez de su sonrisa, la misma que seguramente está disfrutando el Creador justo ahora. Siempre estará presente en nuestro recuerdo, e indirectamente, en nuestro ministerio. Y como dijo el pastor Aicardo Beltrán en el servicio, ahora nos corresponde a nosotros – sus discípulos, sus amigos, sus consiervos – recibir la posta y continuar la carrera llevando a otros a conocer al Señor y a crecer en Él cada día.

viernes, agosto 03, 2007

ABANDONADOS POR NUESTRAS EXPECTATIVAS

"Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo"
(Génesis 50:20)

Cedo hoy el espacio a Margaret Manning. Simplemente anoto que, como le escuché decir alguna vez a un pastor amigo, la realidad no siempre es la verdad. Y a lo que Dios nos llama es a aferrarnos a Su verdad y no a la realidad qu perciben nuestros sentidos corporales. Discernir en el Espíritu no es un ejercicio sencillo, pero es sin duda necesario. Bendiciones, JORGE HERNÁN


Has experimentado el conflicto que sobreviene por la contradicción entre tu experiencia personal y tus creencias? Qué haces, por ejemplo, cuándo has creído que Dios siempre sana, mientras observas impotente cómo tu madre muere de cáncer? Cómo afirmarle el amor de Dios a una mujer que fue abusada de niña? Cómo te sientes cuando te han dicho que Dios tiene un plan maravilloso para tu vida, pero aún no logras encuadrar ese plan maravilloso en una serie de problemas personales y profesionales?

Si eres como yo, la fortaleza de las creencias que tú creías impenetrables se derrumba cuando las experiencias de la vida destrozan esa fortaleza como un ariete. Tras la desgracia, los refugios alternativos de la duda cínica o la fe ciega nos hacen señas para que nos abriguemos en ellos. La mayoría de nosotros corremos peligrosamente entre ambos extremos, sin la sensación de seguridad que una vez nos proveyó esa fortaleza.

La Biblia está replete de historias sobre individuos que encararon conflictos difíciles entre lo que ellos creían que era verdad y lo que habían experimentado vivencialmente. Piensa en el patriarca José. Dios le dijo a través de una serie de sueños que llegaría a ser grande algún día, tan grande que sus propios hermanos vendrían y se postrarían delante de él en señal de reverencia. Se le permitió vislumbrar su destino, y talvez él creyó que el sendero hacia su destino estaba pavimentado en oro. En vez de eso, su viaje dorado a la gloria pasó por un intento de homicidio de parte de sus hermanos, su esclavización en tierra foránea, y buena parte de su vida gastado en la cárcel falsamente acusado de varios crímenes que no cometió. Cómo podría ser este el patrón de gloria que Dios prometió darle a José?

La creencia de José en un Dios que lo amaba y tenía compasión de él estaba siendo desafiada ahora por la demostración por parte de Dios de Su cuidado compasivo. Sentado en su cárcel, estoy segura de que José batallaba con sus ideas acerca del cuidado amoroso de Dios.

A pesar de la contradicción entre su experiencia de vida y lo que él pensaba que conocía acerca de Dios, José en última instancia afirmó que Dios es bueno y digno de confianza. Cómo llegó a esta conclusión? Yo sugeriría que cuando José (como su padre, Jacob) luchaba con Dios, el Señor le dio una nueva perspectiva y un entendimiento más profundo de Su amor por él. Pero esta nueva perspectiva no es fácilmente ganada. Note lo que el autor y pastor Craig Barnes patéticamente describe como la emergencia de nuevas perspectivas en el proceso de conversión: “El temor más profundo que se esconde detrás de cada pérdida es que hemos sido abandonados por el Dios que nos salvó. El momento de transformación en la conversión cristiana viene cuando nos damos cuenta de que Él nos ha dejado. Entonces descubrimos que no es Dios, sino la imagen que tenemos de él, la que nos ha abandonado. Solo entonces el cambio es posible.”

De hecho, José les reveló esta nueva perspectiva a sus hermanos que lo engañaron.” Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo” (Génesis 50:20). Este no es un cliché bíblico. José fue testigo del amor y la intervención de Dios. Pero no en la forma en que esperaba. Dios no prometió que nuestras vidas marcharan como nosotros lo planeamos. En vez de eso, prometió darnos la nueva perspectiva necesaria para ver su bondad y su gracia en medio de nuestras expectativas abandonadas.

Margaret Manning es escritora asociada de los Ministerios Internacionales Ravi Zacharias en Atlanta, Georgia.

domingo, julio 22, 2007

SENDAS DIOS HARÁ

"¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados."
(Isaías 43:19, NVI)


Titulo esta reflexión con el nombre de una muy conocida canción de Don Moen basada justamente en Isaías 43:19. Hace unos pocos días, pidiéndole al Señor dirección acerca de una situación particularmente compleja, encontré esta respuesta de labios de Danilo Montero. ¿Dije "respuesta"? Creo que debí haber dicho mejor "reto" porque la pregunta contenida en este versículo es realmente desafiante.

Para ser sinceros, debo reconocer que si el Señor me lo estuviera preguntando cara a cara quizás debería responderle: "Señor, la verdad, no, no me doy cuenta"...Dios abre caminos donde pensamos que no es posible, y probablemente por esa misma limitación derivada de nuestros propios esquemas mentales no podemos reconocer el camino aunque lo tengamos al frente nuestro. Así, aunque Jesucristo mismo me asegure que está abriendo trocha, no consigo verla. Aunque me han enseñado que debo encarar los problemas con visión divina, inconscientemente los abordo de la forma más humana posible. Noto que me parezco cada vez más a los espías enviados a Canaan que dijeron: "¡Hasta vimos anaquitas! Comparados con ellos, parecíamos langostas, y así nos veían ellos a nosotros" (Números 13:33, NVI).

Talvez los anaquitas de hoy no sean gigantes en el sentido físico pero, lo que es peor, lo son en el sentido emocional o aún espiritual...¡Y somos nosotros mismos quienes les hemos dado esa estatura! Una persona a quien aprecio entrañablemente me explicó justamente la semana pasada que un 80% de las situaciones adversas que enfrentamos se originan en nosotros mismos. Y si de algo estoy seguro es que por lo menos es nuestra responsabilidad darles la categoría de "gigantes"...¿Gigantes para quien? No para Dios, en todo caso. Un joven pastor de ovejas enfrentado a un guerrero de casi tres metros de estatura se atrevió a hablarle con estas palabras: "...Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado. Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; y yo te mataré y te cortaré la cabeza. Hoy mismo echaré los cadáveres del ejército filisteo a las aves del cielo y a las fieras del campo, y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel." (1 Samuel 17:45-46, NVI)

Dios hace sendas nuevas a pesar de los anaquitas, y yo todavía estoy pidiéndole al Señor que interiorice esta verdad en mí y la haga vida en mi vida. Quiero enfrentarme a mis anaquitas y verlos como Dios los ve, y entender que no porque yo tenga que ajustar mi visión espiritual deja de ser cieto que el Señor está abriendo un camino justo en medio del desierto y trayendo soluciones y respuestas mucho más efectivas de las que yo puedo imaginar.

Hoy te invito a que me acompañes en este reto, y que le digas conmigo a Dios: "Señor, abre mis ojos para que yo pueda ver el camino que estás abriendo, y dame un corazón agradecido que te glorifique por abrirlo aunque yo todavía no hay entendido cómo lo estás haciendo. En Tí confío y en Tí espero y por eso desde ya te alabo por la respuesta a mis plegarias y por hacer sendas donde aún he pensado que no hay. Amén."

Dios derrame bendiciones sobrenaturales en tu vida y en la mía,

JORGE HERNÁN