viernes, septiembre 01, 2006

DISCIPLINA

"El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento"
(Proverbios 15:32)



Ayer estuve repasando mi diario espiritual de estos últimos cuatro meses y me encontré con una palabra recurrente: disciplina. Esta palabra tiene una raíz común con discipulado, lo cual parece sugerir que están directa y fuertemente vinculadas. Un discípulo de Cristo idealmente debiera trabajar en su disciplina personal de una manera constante y planeada para abrir campo en su vida al cumplimiento de los propósitos de Dios.

Cuando la disciplina no juega un papel importante en nuestro corazón, hay otras cosas que toman ventaja: los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida (1 Juan 2:16). Y al tomar ventaja dejan una huella en nuestra vida tan marcada que se nota que estamos perdiendo el foco de quien debiera ser nuestro centro de adoración.

La Palabra (2 Timoteo 1:7) dice que Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio, y para mí es claro que cuando ejercito la disciplina puedo desarrollar un importante nivel de autocontrol en mi vida con el cual puedo alcanzar el nivel de dominio propio necesario para poder liberar el poder de Dios en mi vida y extenderlo a otros con amor. Para esto hay dos caminos: o tomar la decisión voluntaria de trabajar en ello con la ayuda del Señor, o descuidarme y dejar que sea Dios, como Padre amoroso que es, quien asuma la decisión de intervenir en mi vida para disciplinarme, formarme y corregirme.


Si opto por lo segundo, quizás me voy a encontrar atravesando desiertos que yo mismo estoy provocando con mi actitud. Por el contrario, cuando entiendo que necesito trabajar en esta área aprendo que cuando doy lugar al sueño, la gula, la ira, el ego, las ganas de algo, etc., realmente lo que estoy haciendo es ceder terreno en el campo espiritual al enemigo y perder dominio propio.

Para mí este es un reto grande. Soy consciente de que mis propias falencias abren flancos que no debieran quedar desprotegidos, y ese repaso de mi diario me recuerda que necesito trabajar ardua y perseverantemente en mi propia disciplina.

Mi invitación hoy es a que no tengas en poco la disciplina, y a que cultives el entendimiento optando por examinarte y trabajar en las áreas en las que tengas que hacerlo.

Bendiciones,

JORGE HERNÁN



miércoles, agosto 23, 2006

CRESTAS Y VALLES

"Pero este precioso tesoro lo guardamos en la vasija de barro que es nuestro cuerpo, y así resulta evidente que el poder maravilloso que está en nosotros no es nuestro, sino única y exclusivamente de Dios. Por eso, aunque los problemas nos acosan, no nos angustian; aunque nos vemos en apuros, no desesperamos; nos persiguen, pero Dios no nos abandona; nos derriban, pero no nos destruyen..."
(2 Corintios 4:7-9, Castilian)


Ya perdí la cuenta de cuántas veces en consejerías, predicaciones, charlas o simples conversaciones de cafetería he repetido la frase: "Cuando todo lo demás pase, solo Dios permanecerá". Hace mucho tiempo tengo claro que nuestro trabajo, la profesión que tenemos, nuestro status económico, los amigos que nos rodean, nuestra salud y aún nuestra familia son estrictamente incidentales. Son bendiciones, es cierto, pero lejos de ser lo esencial, son la añadidura.


Y hoy tengo que recordarme a mí mismo esa frase porque quizás estoy atravesando uno de esos momentos absolutamente formativos y maravillosos en el que solamente la certeza de estar en la palma de las manos de mi Señor y la convicción de que Él es mi reposo me permiten avanzar en la vida sin angustiarme, ni desesperarme porque el Dios que nunca me abandona no permitirá que sea destruido.


El otro día describía mi experiencia con Dios como una montaña rusa y en general, así es la vida. Es natural que tenga altibajos, y usualmente hay crestas seguidas de valles. Cuando estamos en la cima de la cresta y todo parece sonreirnos, a veces perdemos esta perspectiva. Los momentos de gozo y el sentir que las cosas nos están saliendo bien, y a veces más que bien, nos hacen olvidar rápidamente, o al menos archivar en el disco duro de nuestra memoria, los instantes amargos y los desiertos por los que hemos transitado. Una visión centrada, sin embargo, nos ayudará a recordar el curso normal de la vida y a comprender que los altibajos hacen parte del libreto.


Sea que tú, que estás leyendo estás líneas, vayas cuesta arriba o estés descendiendo desde la cima, no olvides que estás en las manos de Dios y que Su voluntad es buena, agradable y perfecta según lo que establece Romanos 12:2. En la palma de Su mano tú y yo estamos seguros. Es un buen momento para que lo tengamos presente.


Personalmente, quiero hacerte hoy una petición. Ora por mí, para que este tiempo siga siendo dirigido por Dios y todo se aclare. Yo oro por tí, para que el Señor te fortalezca y anime, y todas las cosas te salgan bien.


Bendiciones,


JORGE HERNÁN

miércoles, agosto 09, 2006

VIDA ABUNDANTE

"El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia"
(Juan 10:10, RV60)

¿Qué clase de vida quieres disfrutar aquí y ahora? Muchos nos hemos quedado con el paradigma de una vida plena que comienza después de la muerte. Pero la vida abundante y eterna de la que habla el Señor empieza para nosotros una vez le aceptamos y recibimos como Señor y Salvador de nuestras vidas. No tienes que esperar para "pasar a mejor vida", mejor disfrútala desde ya.

La calidad de vida de la que tanto se habla hoy alcanza su óptimo cuando vivimos en Cristo y somos llenos de su amor que excede tono conocimiento. Por algo dice la Escritura que en Él estamos completos (Colosenses 2:10). Esto significa que cuando alcanzamos comunión con Él y llegamos a la perfecta unidad, ya nada nos falta.

La vida cristiana es mucho más que congregarse bajo la cobertura de una determinada denominación, es mucho más que leer la Biblia e incluso tener un tiempo devocional todos los días, es mucho más que orar y adorar...de hecho, todo lo anterior surge de la realidad de una experiencia personal, vívida y real con Dios que nada ni nadie nos puede arrancar ni controvertir. Esa experiencia traducida en cotidianeidad es la que genera en nosotros transformaciones profundas de adentro hacia afuera y es la que sin duda nos lleva a ser verdaderamente discípulos de Cristo. Tristemente, a veces nos quedamos en la superficie, andando en un cristianismo mediocre en el cual desperdiciamos bendiciones por no estar suficientemente preparados para canalizarlas.

Si es el deseo de tu corazón, te invito conmigo a repetir esta breve oración: "Señor, allana el camino en mi corazón para que pueda hacer de él tu casa de habitación y para que así mismo pueda yo morar para siempre en Tu presencia. Yo en tí y Tú en mí, como siempre lo anhelaste. Quiero vivir una vida plena y abundante, porque para eso viniste y yo deseo que este plan tuyo se haga realidad en mí. Te alabo Cristo. Amén".

Que la gracia de Dios siga llenándote,

JORGE HERNÁN

jueves, agosto 03, 2006

LLAMADOS

"Por lo tanto, hermanos, esfuércense más todavía por asegurarse del llamado de Dios, que fue quien los eligió. Si hacen estas cosas, no caerán jamás"
(2 Pedro 1:10, NVI)


¿A qué fuimos llamados? Sabemos que nuestra vida tiene un propósito y que el Señor espera que lo cumplamos a cabalidad. Sin embargo, tristemente, muchas personas no se mueven en dirección a ese propósito por no tener claridad en cuanto a su llamado. Piensan que "servicio" es una palabra que está ligada al desarrollo de un ministerio dentro de la iglesia y quizás sienten que no encajan en ningún ministerio. Pero hay buenas noticias: el Señor es quien nos da los dones y nos capacita para realizar efectiva y eficazmente nuestro llamado.

Y hay algo más. La Escritura nos dice por lo menos diez cosas a las que fuimos llamados, verdades que son de aplicación universal, real y viva para la iglesia del Señor a la cual tú y yo pertenecemos. ¿Cuáles son? Dice la Palabra que hemos sido llamados:

* A ser hijos de Dios (Mat 5:9)

* A ser santos (Ro 1:7, 1 Cor 1:2)

* A ser salvos (Jud 1:1)

* A ser libres (Gál 5:13)

* A ser herederos de bendición (1 Pe 3:9)

* A ser amigos de Cristo (Jn 15:15, Stg 2:23)

* A ser sacerdotes del Señor (Isaías 61:6)

* A tener comunión con Jesús (1 Cor 1:9)

* A vivir en paz (1 Cor 7:15)

* A la vida eterna (1 Tim 6:12)

Quiero que Dios me llene de Su amor, Su gracia y Su poder para poder atender el llamado. Pero algo tengo claro: estos principios son válidos para tí y para mí, y no tengo que buscar mucho para saber si es la voluntad del Rey de Reyes que yo camine en ellos y que los haga vida en mi vida. Te invito a que si no está ocurriendo así contigo, empieces hoy a ponerlos en práctica. Más que tu llamado, son tu legado.

Que el Señor te siga bendiciendo,


JORGE HERNÁN

miércoles, julio 26, 2006

DEL OTRO MUNDO

"Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto. "
(Romanos 12:2, BLS)

Necesitamos aprender a pensar a la manera de Cristo para cambiar nuestra manera de vivir y entender cómo mantenernos en el centro de la voluntad de Dios. Para muchos de nosotros, sin embargo, se ha vuelto normal lo que para Dios es antinatural. Nos bombardean frecuentemente con mensajes de tolerancia, que realmente no corresponden a un concepto bíblico sino a una tendencia relativista según la cual todo es válido y legítimo dependiendo del punto de vista subjetivo de quien lo afirme y/o lo viva. Y a veces caemos en la trampa satánica de regir nuestras vidas de acuerdo con la presión de las mayorías en lugar de afianzarnos en la roca que es Cristo y vivir como Él quiere que lo hagamos.

¿Para qué nacimos de nuevo? "...Para traer gloria a Dios siendo normales, como lo fue Jesús. Gracias a su verdad, podemos saber qué es normal. Por su victoria, podemos andar normalmente...Nosotros somos cristianos. No somos gente común. Hemos sido apartados. No nos conformamos a este mundo. Somos personas transformadas." (Arterburn y Stoeker, Prepare a su hijo para la batalla de cada hombre, página 85. Miami, Editorial Unilit, 2004).

Somos seres de otro mundo, es verdad. Del mundo de lo sobrenatural y lo divino. Y tenemos que vivir nuestra ciudadanía aunque estemos de paso por esta tierra. Peregrinos y extranjeros, estamos llamados a mantenernos arraigados en las costumbres y hábitos de nuestra patria celestial, aunque sean diferentes de los que prevalecen entre nuestros vecinos, amigos y compañeros de trabajo. Nuestro llamado es a ser sal y luz, no a dejarnos contaminar. "¡Conviértanse ellos a ti, mas tú no te conviertas a ellos!", nos advirtió el Señor en Jeremías 15:19. Y más vale que nos preguntemos a nosotros mismos si estamos transigiendo con lo que no es negociable. Siempre habrá argumentos para hacerlo.

Dios nos ha llamado a ser santos (1 Pedro 1:15-16) así que necesitamos la guía del Espíritu Santo para caminar en santidad sin caer en la falsa tolerancia ni tampoco en la religiosidad. Quizás nuestra mente esgrima muy buenas excusas para justificar lo que decimos o hacemos o dejamos de hacer y que se aparta de la voluntad de Dios. Pero a Él no podemos engañarlo.
Necesitamos fortalecernos en nuestro Señor y Salvador para que Él genere en nosotros esa transformación.

Un abrazo de bendición,

JORGE HERNÁN

martes, julio 25, 2006

SOLO CON EL PODER DE DIOS

"David le contestó: Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado"
(1 Samuel 17:45)

A veces caemos con facilidad en el error de creer que debemos enfrentar las circunstancias de la vida en nuestras propias fuerzas. Cuando el Señor llamó a Moisés (Éxodo 3:7-4:17), él argumentó: "¿quién soy yo para hacer la tarea que me has encomendado?", "¿de parte de quién voy a decirles que estoy haciendo ésto"?, "¿y si no me creen ni me hacen caso?" y "¿qué pasa si no logro expresarme adecuadamente?". Todas sus excusas estaban centradas en él mismo, porque su enfoque estaba en sí mismo y no en Dios. Viéndolo en la distancia y el tiempo, nos resulta fácil señalar que ese no era el enfoque correcto, pero tristemente con frecuencia caemos en lo mismo y olvidamos que hay tareas que solo podemos cumplir con el poder de Dios y en Su Santo nombre.

Lo que a los ojos humanos parece absurdo e increíble, para Dios es simple y sencillo. Que las murallas que circundan una ciudad caigan al tocar de las trompetas. Que un fornido gigante guerrero sea derrotado en el campo de batalla por un adolescente en evidentes condiciones de desventaja física. Que las aguas de un río turbulento se separen y todo un pueblo pueda cruzar por en medio de él. Que tres muchachos salgan airosos de un horno de fuego. Que un hombre camine sobre las aguas. Que un ciego de nacimiento vea por primera vez en su vida. Que un pescador inculto se dirija con elocuencia y entusiasmo a las multitudes. Que un hombre salga de una cárcel en la que se encuentra fuertemente custodiado....Tantas cosas....

Para Dios no hay grandes retos. "Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso" (Apocalipsis 1:8). Cuando estamos con Él, no deben atemorizarnos las situaciones adversas ni podemos dejarnos amedrentar por los desafíos de la vida. El que está con nosotros es el Todopoderoso, para el cual no hay imposibles. Nada es difícil para Él. Dice la Escritura (Isaías 59:1): "He aquí, no se ha acortado la mano del Señor para salvar; ni se ha endurecido su oído para oír". Como sabemos que es el mismo ayer, hoy y siempre, nada tenemos que temer. Él está a cargo, Suya es la guerra.

Decía David McLendon el otro día que cuando en nuestro corazón hay sembrada una visión que parece imposible de alcanzar, ha sido puesta por Dios. A Él le encantan nuestros "imposibles" porque con Su poder se resuelven de una manera sencilla.


Nuestro problema es de apreciación. Si de verdad entendiéramos y creyéramos que nuestra responsabilidad es la de ser pues Dios es el que se ocupa de hacer, tendríamos sin duda una vida más tranquila. Y de mayores y más excelentes resultados.

Bendiciones,



JORGE HERNÁN

sábado, julio 22, 2006

¿VEMOS?

"Entonces dijeron otra vez al ciego: ¿Qué dices tú de El, ya que te abrió los ojos? Y él dijo: Es un profeta"
(Juan 9:17, LBLA)

No sé tú, pero yo quisiera ser como aquel ciego. Quisiera que Jesús me abriera los ojos para verle. A veces las circunstancias de la vida parecen ser tan sombrías que es como si nos apagaran la luz de los ojos espirituales. Lucas 8:20 (LBLA) nos da cuenta de la siguiente situación: "Y le avisaron: Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte.". Queremos ver a Jesús. ese fue el pedido de su familia. ¿Y la respuesta de Jesús? (v.21): "Pero respondiendo El, les dijo: Mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la hacen." ¿Sabes qué te hace parte de la familia de Cristo? Hacer la voluntad de Dios. Cuando le pides a Jesús que quieres verle, Él responde: "haz mi voluntad".

A veces siento que necesito un milagro, y es que Jesús mismo venga y abra mis ojos. Yo quiero verle. Quiero saber que está ahí, a mi lado, cuidando de mí y dispuesto a obrar cosas grandes en mi vida. Quiero decir que no solamente de oídas lo había oído sino que ahora mis ojos lo ven (Job 42:5). Y sé que Él oye mi clamor. Y me dice: muéstrame tu amor a través de tu obediencia, y como respuesta a tu amor verás mi gloria.

Entiendo que debo caminar en el centro de Su voluntad y buscar amarlo. Haz tú lo mismo, si quieres verle.

Dios te bendiga,

JORGE HERNÁN

jueves, julio 13, 2006

COSAS GRANDES Y OCULTAS

"Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces"
(Jeremías 33:3)


Lunes en la noche. Un amigo pide oración por su esposa, quien lleva varios meses sometiéndose a diversos exámenes médicos que parecerían sugerir la presencia de un cáncer. Ambos conocen de Dios, aunque para mi amigo este conocimiento se ha acrecentado enormemente en el último año, después de haber tomado una decision de fe para seguir a Jesucristo. Aunque los últimos resultados no lucen muy alentadores, él dice que está seguro de que solamente Dios puede sanarla por completo.


Martes en la noche. Estoy en una iglesia cristiana escuchando a una pareja contar el testimonio de 16 años atrás, cuando escogieron la opción de vida para el hijo que esperaban, el cual tenía espina bífida y otras anomalías que hicieron a su doctora sugerirles que abortaran. Casi al final, el muchacho pasa al frente y da gracias a Dios y a sus padres por darles la oportunidad de disfrutar una puesta de sol, una reunión de amigos, un concurso de oratoria...Stephen Field, con espina bífida, es el ejemplo claro de un milagro viviente de fe y obediencia. En su angustia, en medio de su profundo dolor, un día sus padres clamaron a Dios y Él les respondió mucho más allá de lo que esperaban.

Martes en la noche. Al salir de la reunión recibo en mi celular la llamada angustiosa de una amiga que acaba de perder a su hermano. No siempre hay respuestas claras a las circunstancias que enfrentamos. Pero en medio del sufrimiento hay algo claro: si hay alguien que nos puede dar paz es Jesucristo. Solamente Él nos puede brindar tranquilidad en medio de la situación más tormentosa. Quizás el dolor no se vaya, pero compartirlo con Dios hace que las cosas se vean de una manera sustancialmente diferente. Y al pedirle a Él la respuesta puede llegar a ser sorprendente.

Miércoles en la mañana. Comparto un café con una amiga a quien la vida parece estar sonriéndole especialmente. Meses atrás, todo parecía lúgubre y los ataques en prácticamente todos los frentes de su vida llegaron a cuestionarla y desanimarla profundamente y aún su familia y sus amigos llegaron a plantearse grandes interrogantes con respecto a su fe. Sin embargo, en todo momento ella ha tenido claro que solamente en Cristo estaba la respuesta. Después de un proceso difícil en el que se vió confrontada en muchos aspectos, hoy todo parece estar marchando.

Jueves en la mañana. Al llegar a mi oficina leo un correo maravilloso de una amiga que comparte el testimonio de su madre, quien después de padecer incontinencia por 30 años, escogió creerle a Dios y Él la sanó. "Escuchó en la emisora que un pastor estaba orando por sanidad y ella se puso a orar por los enfermos...Cuando al finalizar la oración el pastor pidió por las personas que tuvieran la vejiga caída y ella se arraigó a esa oración y clamó al cielo y le dijo al Señor: Padre, ten compasión de mi, llevo 30 años con este problema, por favor escucha mi oración". Hoy dice que Dios le dió una nueva vejiga, aunque desde el punto de vista humano esto pareciera ser imposible.

Distintas historias. Algunas concluidas, otras que apenas empiezan. Pero todas tienen un elemento en común: un Dios atento a nuestras oraciones y ansioso por sorprendernos con Su respuesta. Y hay algo mejor: Dios también anhela despertar en nosotros el deseo de ser asombrados por Su gracia y misericordia. Hay mucho de Dios que no nos ha sido revelado, y Él se nos revela como persona cada vez que interviene en nuestras vidas de una manera sobrenatural.

En este día quiero animarte a que le pidas y a que te dispongas a ver el poder divino en acción.

Bendiciones,

JORGE HERNÁN

viernes, julio 07, 2006

AHORA

"Porque dice: «En tiempo aceptable te he oído,y en día de salvación te he socorrido». Ahora es el tiempo aceptable; ahora es el día de salvación"
(2 Corintios 6:12, RV95)

¿Sabes cuándo quiere Dios empezar a obrar de una manera poderosa en tu vida? Hoy. Ahora mismo. Donde estás. En el lugar en que te encuentras. En este preciso momento de tu vida. En medio de las circunstancias que estás atravesando. Por eso dice que el "tiempo aceptable" ha llegado ya.

Los seres humanos por naturaleza nos quedamos aguardando a veces una señal milagrosa que nos indique que el momento que esperamos ya ha llegado. Pero el autor de Hebreos nos alerta: "Por eso, Dios volvió a fijar un día, que es "hoy", cuando mucho después declaró por medio de David lo que ya se ha mencionado: Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón." (Hebreos 4:7).

El Señor actúa y se mueve en un eterno presente, y el presente es el tiempo en el cual quiere manifestarse con todo Su poder y gloria. Cuando nosotros nos sintonizamos con Su manera de vivir, entendemos que en la vida cristiana no hay lugar para el aplazamiento ni para la posposición. Hasta Judas oyó de labios de Jesús: "¡Lo que vas a hacer, hazlo enseguida!" (Juan 13:27, Castilian). En lugar de esperar que alguien nos haga una seña para dar la largada, conviene que oigamos la voz de Dios, quien espera que nos pongamos en marcha (Éxodo 14:15).

En mi reflexión de mayo 10, decía: "Quizás estás posponiendo decisiones a la espera del momento preciso. Pero solamente Dios conoce el futuro y quizás ese mañana no será como lo esperas. Ama hoy. Sirve hoy. Perdona hoy. Emprende hoy. Comparte hoy. Aprende a mirar la vida con una perspectiva eterna, Dios la puso en tu corazón para eso. Y entiende que "hoy" es apenas un punto en la eternidad, pero es el punto crucial en el que Dios te llama la acción."

Ahora es el tiempo de Dios. Si tienes algo que hacer, házlo ya. Y disponte a ver a Dios obrando de una manera verdaderamente asombrosa en tu vida.

Bendiciones,

JORGE HERNÁN


jueves, julio 06, 2006

LA ESPERANZA QUE NUNCA SE PIERDE

"He aquí, aunque él me matare, en él esperaré" (Job 13:15a, RV60)



¿En quién tengo puesta mi esperanza? Cada vez que enfrento una situación adversa me veo confrontado a hacerme la misma pregunta. Debo autosincerarme para encontrar si aún mi confianza está puesta en mis propias habilidades o en mi capacidad o en las circunstancias o en un tercero, o qué se yo... o si realmente en quien espero es en el Dios de mi salvación. Al final, solo puedo concluir con Job que, pase lo que pase, mi esperanza solamente puede estar puesta en mi Dios y Señor. Si hay puertas que se me abren, es Él quien las abre. Si hay personas que me ayudan, es porque Él ha puesto en sus corazones el deseo de hacerlo. Si las circunstancias me favorecen, solamente es porque Dios ha cambiado el rumbo de las mismas para que el viento sople en mi favor... No hay golpes de suerte, algún filósofo dijo que el azar es el seudónimo que utiliza Dios cuando no quiere firmar con su nombre, pero realmente lo que ocurre es que hay momentos en la vida de cada uno de nosotros en los que capitalizamos las oportunidades que se nos presentan utilizando todos los dones y talentos que Dios nos ha dado, y eso también viene de Él.


Pero si, por el contrario, nada parece salir como yo quisiera. En aquellos instantes en los que las circunstancias lucen sombrías y no se vislumbra fácilmente la claridad al final del túnel. Cuando percibimos con mayor facilidad las sombras que la luz que las proyecta. Cuando nos sentimos atribulados, perplejos, perseguidos e incluso derribados - como lo describe magistralmente Pablo en 2 Corintios 4:8-10. En momentos así es cuando más necesitamos poner los ojos en Jesucristo de Nazareth, el autor y consumador de nuestra fe, y pedirle que nos de una perspectiva correcta de lo que estamos viviendo. Y allí, desde su perspectiva, entenderemos la realidad de una manera completamente diferente, y podremos decir con Job: He aquí, aunque Él me matare, en Él esperaré. No hay mejor opción. Jesucristo siempre es la mejor alternativa.


Quiero invitarte hoy a que le digas al Señor que abra tus ojos y te permita contemplar, como dice una canción, Su majestad y el resplandor de Su gloria. Que hoy puedas ver la vida desde Su punto de vista en lugar de juzgarlo a Él desde el punto de vista de tus circunstancias.

Dios te ama. Y me ama. Y quiere que tengas una vida plena y abundante. No te conformes con menos.

Bendiciones en Cristo,

JORGE HERNÁN

miércoles, junio 28, 2006

MARINEROS AL GARETE

"Se hicieron a la mar en sus barcos; para comerciar surcaron las muchas aguas.
Allí, en las aguas profundas, vieron las obras del Señor y sus maravillas.
Habló Dios, y se desató un fuerte viento que tanto encrespó las olas
que subían a los cielos y bajaban al abismo. Ante el peligro, ellos perdieron el coraje.
Como ebrios tropezaban, se tambaleaban; de nada les valía toda su pericia.
En su angustia clamaron al Señor, y él los sacó de su aflicción.
Cambió la tempestad en suave brisa: se sosegaron las olas del mar.
Ante esa calma se alegraron, y Dios los llevó al puerto anhelado.
¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!"
(Salmo 107:23-31, NVI)


Me impacta este texto del Salmo 107. En lo personal, siento que con frecuencia he obrado como los marinos mercantes de los que habla el salmista: confiando en mi pericia. El gran engaño es creer que nuestras habilidades y talentos bastan siempre para librarnos de las tempestades y tormentas de la vida. Construimos con facilidad castillos en nuestra mente y nos autoconvencemos de nuestra suficiencia. Y cuando ello ocurre, el Señor se encarga de hacernos ver la realidad abriendo nuestros ojos espirituales. Perdemos el coraje y tropezamos como ebrios. Andamos dando tumbos y todas nuestras falsas seguridades se desvanecen. Nos damos entonces cuenta que lo único que cuenta es poner los ojos en el Dador en lugar de sobrevalorarnos por cuenta de los dones que Él mismo nos dió. Tambaleamos. Flaqueamos. Y nos atemorizamos porque entendemos cuán equivocados estábamos.

Releo la cita y veo que en lugar de la palabra "pericia" otras encajan perfectamente. Dinero. Salud. Posesiones. Energía. Status. Conocimiento... Son tantas las cosas que nos convierten en falsos peritos que la lista realmente sería innumerable. Pero cuando la tempestad arrecia entendemos que la única respuesta procede de lo alto. Que sólo en Jesucristo encontramos el camino, la verdad y la vida, como lo proclama la Escritura.

Entonces, ¿cuál es la salida? ¿dónde encontrar sabiduría? Aún en medio de la angustia, hay una receta infalible: clamar al Señor, al único que puede convertir el más pavoroso huracán en una "suave brisa".

Hay ocasiones en las que me pregunto cómo llegar al puerto. Quizás hoy tú estás viviendo algo similar, o lo hayas experimentado recientemente. Porque siento que las olas suben al cielo y bajan al abismo, comprendo ineludiblemente que sólo tengo una posibilidad: clamar a Dios. Y agradecerle por Su amor y Su favor. Aunque en mi limitada mente no pueda discernir el propósito, confío en que lo hay y en que solamente Cristo es el camino para arribar seguro al puerto anhelado. Y desde ya doy gracias a Dios por la calma que hará que mi corazón rebose de alegría. ¿Y tú?

Que las bendiciones celestiales te desborden,

JORGE HERNÁN


miércoles, junio 21, 2006

DEPENDIENDO DE DIOS

"!!Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello."

(Santiago 4:13-15)



Aunque tenía pavor a los aviones, volar siempre me daba la oportunidad de acercarme a Dios. Siempre procuraba tener una silla sin vecinos, así que con frecuencia pedía uno de los últimos asientos o de los cercanos al motor, que generalmente eran los menos demandados; allí sacaba mi Biblia y dedicaba el tiempo de vuelo a la oración y lectura de la Palabra. En uno de mis viajes el Señor me permitió experimentar la fragilidad a la que está expuesto un pasajero en pleno vuelo. Ví desde el aire la pequeñez de las casas, las vías, los ríos, en fin...y me dí cuenta que no podía bajarme del avión y que realmente dependía de la pericia del piloto y de su plan de vuelo. Más exactamente, dependía de Dios. Y entonces el Espíritu ministró mi corazón y me dijo: "ahora eres consciente de tu fragilidad; déjame decirte que cada momento de tu vida eres tan dependiente de mí como lo eres ahora, sólo que no te das cuenta". Entendí que efectivamente nuestra vida es como neblina y que todos nuestros planes y proyectos están realmente en manos de Dios. Es decir, todo lo que soñamos, anhelamos y esperamos ocurrirá si, y solo si Dios quiere, así que no nos queda más que aprender a depender de Él.



¿Qué tienes en mente hoy? ¿Qué planes tienes? ¿Qué inquietudes acosan tu corazón? Sea lo que sea, recuerda que estás sujeto a la voluntad de Dios, todo el tiempo y en todo lugar. Realmente Él tiene el control pero necesita que tú lo entiendas y por eso quiere enseñarte a descansar en Él. Es Dios el dueño del tiempo y es Él quien decidirá cuándo es el momento oportuno para lo que sea. Dice el Salmo 37:5 (LBLS): "Pon tu vida en sus manos; confía plenamente en él,y él actuará en tu favor". Sea lo que sea, toma hoy la decisión de hacerlo. Entrégale lo que sea, confía en Dios y espera el resultado. Empieza a vivir la verdadera dependencia de Dios, y haz que la palabra "Señor" adquiera una nueva dimensión en tu vida.


Dios te bendiga,

JORGE HERNÁN




miércoles, junio 14, 2006

LA VERDADERA RIQUEZA

"La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella."
(Proverbios 10:22, RV60)



Hoy quiero invitarte a algo simple pero poderoso, y es reclamar la bendición de Dios. Hay una historia bíblica muy conocida que siempre me ha impactado, y es el relato en el cual Jacob lucha con el ángel del Señor en Peniel. Dice la Escritura que cuando amanecía el ángel pidió a Jacob que lo soltara, "y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices." (Génesis 32:26). Normalmente los creyentes damos por sentado que contamos con la bendición de Dios y quizás esa sea la razón por la cual no clamamos por ella, no la perseguimos, no la ansiamos. Y, como resultado, nos perdemos de ver la extensión del poder y la gracia de Dios en nuestra vida.


Hemos equivocado el concepto de riqueza y hemos olvidado que nuestro llamado es a acumular tesoros en el cielo (Mateo 6:19-20); por eso las dificultades en el campo financiero nos afligen con facilidad. No entendemos que el dinero y las posesiones materiales tienen dos características, desde el punto de vista de Dios: primero que todo, son una añadidura, es decir, no son lo central, no son el foco. Segundo, son un instrumento, que permite bendecir a otros pero que de ninguna manera debe convertirse en el centro de nuestra existencia.

Lo correcto es focalizarnos en la bendición de Dios. Querer ser ricos, sí, pero a la manera de Cristo, poniendo la basura en su lugar y dándole al Señor el lugar de honor que solamente Él merece. Yo anhelo ser bendecido y espero ver cómo la tristeza se aparta rápidamente de mi corazón, y hoy pido a Dios que Su bendición venga sobre mi vida, sobre mi familia, sobre mis finanzas, sobre mi salud, sobre mi ministerio...y que contigo ocurra lo mismo. Haz como Jacob, no sueltes a Dios hasta que no te bendiga, y pídele que Él te permita ver cómo Su bendición se extiende de una manera real y cierta en tu vida. Que puedas decir a otro que tus ojos han visto el poder de Dios en acción.


Un abrazo de bendición,


JORGE HERNÁN

jueves, junio 08, 2006

MISIÓN DE AVANZADA

"Señor, abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza"

(Salmo 51:15, RV95)



Cuando Dios obra en la vida de un ser humano y éste se hace verdaderamente consciente de ello, no puede callar. Aquel domingo de ramos en el que entró Jesús a Jerusalén, los fariseos le reclamaron por la actitud de la gente que lo aclamaba con fervor. "Pero él respondió: --Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras" (Lucas 19:40, NVI).


¿Está tu vida proclamando lo que Dios ha hecho por tí, contigo y en tí? Recuerda que tienes una enorme responsabilidad delante del Señor, la responsabilidad de proclamar el Evangelio para extender el Reino conforme a Su voluntad, y la manera más sencilla de hacerlo es contando a otros las maravillas y milagros que han sucedido en tu vida.


Tómate hoy un tiempo para meditar en todo lo que has recibido de Dios hasta hoy, y piensa por un momento en cuánta gente a tu alrededor está sufriendo de inanición espiritual porque no hay quién les lleve el alimento de la Palabra. Comprometerse con Jesucristo de Nazareth exige de nosotros tomar decisiones cotidianas que tengan un impacto eterno en otros. Nuestro Señor nos ha encomendado una misión, hacemos parte del pelotón de avanzada y tenemos armas poderosas para abrirnos paso entre el fuego enemigo. Y cuando nuestros labios se abren para publicar las alabanzas de Su gloria, cuando decidimos hacer pública la obra de Dios en nosotros, estamos utilizando equipo de demolición contra las barreras de mentira levantadas por Satanás.


En nuestro tiempo, cuando la oscuridad tiene entenebrecido el corazón de tantos, nuestro testimonio personal se convierte en un poderoso rayo de luz que no puede desvirtuarse. Lo que Dios ha hecho contigo y conmigo es innegable...cada bendición, cada detalle de amor, cada provisión, cada vivencia son experiencias que han producido transformaciones de fondo en cada uno de nosotros y que han contribuido a moldearnos a la manera del Gran Alfarero, y cuando las divulgamos y revelamos a otros la realidad de un Dios Poderoso y Amoroso al que conocemos de primera mano, colaboramos en romper paradigmas y traemos claridad al corazón de otros que la necesitan. Pero además estamos cumpliendo con una tarea.


Como Pedro y Juan, no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído (Hechos 4:20). El amor de Dios debe ser el motor que nos impulse a apasionarnos por Cristo y hablar de Él a otros. No hay razón para callar, no hay motivo para robarle Su gloria, no hay justificación para omitir la alabanza que merece.


Tenemos un tesoro con nosotros, y parte de la misión que hemos recibido como escuadrón especial es distribuir ese tesoro entre la mayor cantidad posible de personas. Pero hay algo más: aunque esa sea una responsabilidad colectiva como cuerpo de Cristo también es una asignación individual de la que no podemos sustraernos.


Dios nos ha equipado, a tí y a mí, para que cumplamos esa misión exitosamente. Y un día vamos a comparecer ante el tribunal de Cristo (Romanos 14:10, 2 Corintios 5:10) y allí nos van a pedir cuentas de lo que hicimos con esa dotación. Aquel día quizás vamos a ser confrontados acerca de sí fuimos un instrumento deliberado de bendición y testimonio o si preferimos dejar que fueran las piedras las que gritaran.


Hoy tenemos un reto y un encargo. ¿Qué vamos a hacer con él? Reflexiona en las citas bíblicas que hemos recorrido hoy y vuelve a la pregunta del comienzo. Y toma una decisión con respecto a hoy. Recuerda que el mañana es incierto, para tí y talvez para los que te rodean...

Bendiciones sobreabundantes en Cristo Jesús,


JORGE HERNÁN

viernes, junio 02, 2006

AMOR QUE PREVALECE

"De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros"


(Juan 13:35, NVI)


Dicen las Escrituras que el amor a Dios se expresa a través de la obediencia. No es algo que demuestras asistiendo fielmente a la iglesia, o leyendo la Biblia, o teniendo regularmente un tiempo devocional. Si no amas al Señor con todo tu ser (espíritu, alma y cuerpo), si tu mente, tu corazón y tu voluntad no están completamente consagrados a Él, no puedes decir que realmente lo amas. No es así como Dios lo vé. "¿Quién es el que me ama?", se pregunta Jesús en Juan 14:21, solo para responderse a sí mismo y comunicarnos a todos sus seguidores esta tremenda verdad: "El que hace suyos mis mandamientos y los obedece". No es melosería, no son ni siquiera lágrimas de adoración ni confesiones de labios que no expresan una realidad de vida. Es obediencia pura, y nada más. No una obediencia ciega, sino una que está motivada por el amor; soy tan consciente de lo que es e implica para mí el amor de Dios que no puedo menos que hacer lo que a Él le agrada. Lo complazco porque disfruto de Su compañía, porque eso es lo natural en una relación de amor...


Y una de las formas naturales en las que ese amor a Él debe traducirse es en el amor a los demás; el amor es el sello distintivo de los cristianos. Es la marca por la que se nos debiera reconocer "de lejos". Lo que dice la Biblia es claro, si no tengo amor no soy nada. Y tengo un llamado a ser instrumento de amor para otros. Pero, ¿cuáles otros? La familia primero que todo, que es nuestra primera iglesia, el lugar al cual Dios nos llama a ministrar su amor por encima de todo. Es decir, nuestra pareja y nuestros hijos, que deben recibir no solo nuestra cobertura espiritual sino también y sobre todo nuestra cobertura de amor.


Luego viene la familia de la fe. Gálatas 6:10 nos invita a poner los ojos en ella y a que seamos bendición para cada hermano en Cristo. Aquellos con quienes compartimos nuestra fe deben ser también receptores de nuestro amor.


Y finalmente, el resto de los seres humanos, creación de Dios como nosotros, y destinatarios también del amor que el Señor ministra en nuestra vida, y con los que tenemos la misión adicional de compartir las buenas nuevas del Evangelio y alcanzarlos para Cristo.


No sé tú, pero yo me cuestiono seriamente con respecto a mi rol de ser instrumento de amor. Con gran facilidad antepongo mis intereses egoístas en lugar de renunciar a ellos en favor de los que me rodean, y eso me permite darme cuenta de que aún la relación de amor con la que Dios siempre ha soñado no logra consolidarse de una manera real y vivencial en mi vida. Significa que me falta todavía mucho más morir al yo, mucho más buscar Su rostro, mucho más optar por el camino de la obediencia. Así que, como Pablo, solo me queda decir: "No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí" (Filipenses 3:12).


Tengo decisiones por tomar, ajustes por hacer, cambios por efectuar. Y una vida por delante, en la que Dios me ha dado la opción de elegir el amor que prevalece.


El Señor te siga bendiciendo,


JORGE HERNÁN

martes, mayo 30, 2006

DILE ADIÓS A LOS ASIRIOS

«¡Cobren ánimo y ármense de valor! No se asusten ni se acobarden ante el rey de Asiria y su numeroso ejército, porque nosotros contamos con alguien que es más poderoso. Él se apoya en la fuerza humana, mientras que nosotros contamos con el Señor nuestro Dios, quien nos brinda su ayuda y pelea nuestras batallas.»


(2 Crónicas 32:7-8a, NVI)



¿Cuál es en tu vida el rey de Asiria? ¿Qué te genera temor? Para algunos, puede ser el estado de salud; para otros, el entorno familiar; para algunos más, la relación de pareja; quizás las finanzas....o una mezcla de varios elementos...


Tenemos la posibilidad de elegir con qué ojos ver la vida, es decir, podemos optar por verla de una manera convencional o con una mirada espiritual. La primera de estas formas nos llevará irremediablemente a valorar las circunstancias y evaluar las posibilidades de superarlas en nuestras fuerzas, pero nos conducirá fácilmente el abatimiento cada vez que sintamos que la dificultad nos abruma; en este caso nuestra determinación se deslizará sutilmente en lo que digamos y empezaremos a confesar con nuestros labios lo que estamos sintiendo y experimentando...y el poder de las palabras traerá sobre nuestra vida una mayor conciencia de limitación e inseguridad.


La otra opción es confiar en el Señor, es entender que para los que Le aman todas las circunstancias obran con un propósito beneficioso (Romanos 8:28). Cuando decidimos confiar, estamos reconociendo que Dios es quien nos brinda su ayuda y pelea nuestras batallas. Pero esta elección no es contranatural, no implica un conflicto entre lo que decimos, lo que sentimos y lo que pensamos sino que el Espíritu Santo fluye armoniosamente para ministrarnos y enseñarnos que en la confianza en Dios está nuestra salida. Entonces podemos declarar bendición sobre nuestra vida y victoria sobre nuestras luchas, no como una simple fórmula, no como una mera declaración de fe, sino con la convicción que el Señor nos da en cuanto a que toda circunstancia está bajo Su control.


El Salmo 9:10 dice que quienes conocen el nombre del Señor confían en Él pues jamás abandona a los que Lo buscan. Humanamente a veces nos cuesta trabajo confiar, las olas nos impiden ver el mar, los árboles no nos dejan ver el bosque y las situaciones adversas nos impiden ver y entender que tras ellas la mano amorosa de un Dios grande y poderoso está moviéndose para enseñarnos algo. Sin embargo, no podemos confiar en quien no conocemos y no podemos conocerle si no emprendemos la aventura de pasar tiempo con Él y escudriñar las Escrituras... pero sobre todo, no podemos conocerle si no experimentamos de primera mano una relación personal con Dios. Cuando la vivimos, y empezamos a comprender vivencialmente Su fidelidad en cada detalle, cuando entendemos cómo es el moverse del Señor y reconocemos que cada prueba tiene un fin en sí misma y que estamos en manos del Dios de toda gracia, no podemos menos que aprender a descansar en Él sabiendo que Él se hace cargo de todo.


Hoy te invito a que te olvides de los asirios, a que te involucres en la intimidad de una profunda relación con Dios y dejes que sea Él quien pelee tu batalla. Cuenta con Él. Confía en Él. Reposa en Él. No hay mejor salida. No hay mejor opción.


El Espíritu Santo te guíe y te ilumine.


Bendiciones,


JORGE HERNÁN

miércoles, mayo 24, 2006

SABIDURÍA E INTELIGENCIA

"Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual"
Colosenses 1:9, RV95
La petición de Pablo al Señor era que los colosenses lograran conocer plenamente la voluntad de Dios por medio de la sabiduría y la inteligencia, no como el mundo las entiende, sino como el Espíritu Santo las concibe y las entrega.
La Palabra establece que la sabiduría empieza con el temor del Señor (Proverbios 9:10). Cuando reconocemos quién es Él y nos relacionamos con Él de manera amorosa pero reverente, estamos demostrando que nuestro entendimiento está siendo iliuminado con la luz de Dios. A los ojos de nuestro Creador la acumulación de conocimientos académicos carece de sentido; de hecho, es mucho más probable que nos envanezcamos por creer que dominamos muchos campos del llamado conocimiento humano, pero se trata de áreas que no tienen un impacto eterno y no van a determinar de ninguna manera el curso actual y futuro de nuestra vida. La expresión "conocimiento", que a menudo denota intimidad, es utilizada en Proverbios 1:7 para marcar el resultado del temor de Dios. Ser sabios bajo la óptica divina es una experiencia vivificante porque nos permite experimentar el poder del Espíritu de Dios en nuestras vidas y nos abre los ojos a las realidades que el Señor ha establecido para nosotros.
Pablo dice que la sabiduría de Dios estaba escondida y que Dios la había destinado para nuestra gloria desde la eternidad (1 Corintios 2:7) pero ahora, gracias a Jesucristo, el Espíritu Santo la ha revelado para nosotros, a fin de que podamos discernir las verdades espirituales que para el mundo son locura. Cristo es, en efecto, "nuestra sabiduría -- es decir, nuestra justificación, santificación y redención" (1 Corintios 1:30, NVI) así que en Él encontramos todo lo que necesitamos saber y entender. Aunque la mente humana sea creación de Dios, está demasiado limitada por los paradigmas mundanos como para lograr comprender las verdades que están en la Palabra; necesitamos seguir el consejo de Santiago y pedirle a Dios la sabiduría que viene de lo alto, la luz del Espíritu, la presencia viva de Jesús en nuestras vidas, para llegar a entender la voluntad y el propósito de Dios.
Yo quiero ser sabio, pero a la manera de Dios...¿y tú? Si ese es tu deseo, tómate ya mismo unos minutos y dile al Señor que te lo conceda...el universo de las realidades espirituales más profundas y poderosas está a tu alcance ahora mismo...a una oración de distancia.
Dios te siga bendiciendo,
JORGE HERNÁN

miércoles, mayo 17, 2006

ADORÉMOSLE

Salmo 100
Biblia en Lenguaje Sencillo (BLS), Copyright © 2000 by United Bible Societies

1 Habitantes de toda la tierra,
griten con todas sus fuerzas:
¡Viva Dios!
2 ¡Adórenlo con alegría!
¡Vengan a su templo
lanzando gritos de felicidad!
3 Reconozcan que él es Dios;
él nos hizo, y somos suyos.
Nosotros somos su pueblo:
¡él es nuestro pastor,
y nosotros somos su rebaño!
4 Vengan a las puertas de su templo;
¡denle gracias y alábenlo!
5 Él es un Dios bueno;
su amor es siempre el mismo,
y su fidelidad jamás cambia.


Hoy es un buen día para adorar al Señor. Toda la creación tiene un propósito, y es el de rendirle gloria a Su Creador, y cada segundo que pasa es el momento oportuno para hacerlo. Lo que Dios pide de nosotros es que nuestro corazón tenga la actitud correcta. La alegría que demanda de nuestro corazón no es una emoción sino más bien una disposición...Él nos hizo y somos suyos, y cuando logramos interiorizar esta profunda y tremenda verdad, comprendemos que no podemos menos que lanzar gritos de felicidad. Sabernos suyos implica que estamos en manos de un Dios amoroso, sabio y omnipotente que permitirá que toda circunstancia obre en nuestro favor y sirva para nuestro crecimiento. Entender que le pertenecemos significa que Nuestro Hacedor y Dueño hará en nosotros lo que tenga que hacer para llevarnos a donde nos quiera llevar, siempre movido por Su bondad, Su amor y Su gracia.


"Venid ante su presencia con regocijo" dice la versión Reina-Valera 1960. Cuando comprendemos nuestro rol en el plan de Dios tenemos que sentirnos grandemente regocijados al saber que se nos permite entrar en Su presencia sin tener que recurrir a intermediarios. A veces no magnificamos lo que significa ésto, aunque humanamente entendemos que la posibilidad de que alguien tenga acceso a un jefe de estado o a un líder empresarial dice mucho acerca de la importancia de esa persona. ¿Qué podría decirse de nosotros, que tenemos tanto valor a los ojos de Dios que Él no solo nos admite sino que nos invita a entrar a Su presencia? Eso es motivo de felicidad y más que eso...El Señor de Señores mismo quiere contar con nuestra compañía.


Somos su pueblo, somos su rebaño...¡Qué inmenso privilegio el que Dios nos ha conferido! Definitivamente tenemos razones de sobra para que nuestro corazón se exalte, pero tenemos que partir de un principio: el reconocimiento de que Él es Dios. Parece obvio, pero realmente no lo es, porque el hacerlo supone que nosotros, de una manera absolutamente vivencial y real le cedamos el lugar que le corresponde, le entreguemos el control y aceptemos que tiene nuestro permiso explícito para hacer en nuestra vida los ajustes que considere necesarios para cumplir Su propósito en nosotros. Implica reconocer que aunque muchas veces no entendamos el porqué de determinadas situaciones y circunstancias que debemos afrontar, Él no está ausente sino perfeccionando su plan. Y conlleva la necesidad que tenemos de aprender a adaptarnos a los caminos que Él escoge para nosotros, no con resignación sino con el sentimiento de quien anhela descubrir cuál es el siguiente paso que Dios tiene previsto y cuál es la altura a la que Él nos quiere llevar en ese tránsito.


Cuando nuestro corazón escoge darle gracias y alabarlo, estamos demostrando que finalmente le hemos dado a Dios el reconocimiento que Él merece y desea, y que comprendemos que tenemos un Señor bueno, misericordioso y fiel y que ante tal naturaleza no podemos pensar de ninguna manera que esté proyectando para nosotros cosas malas.


Hoy es un buen día para adorar al Señor. ¿Por qué no te tomas un tiempo y lo haces?


Bendiciones sobreabundantes en Cristo Jesús,


Jorge Hernán

miércoles, mayo 10, 2006

ESTE ES EL DÍA

"Este es el día que el SEÑOR ha hecho; regocijémonos y alegrémonos en él" (Salmos 118:24, LBLA)

Hoy es tu día. No esperes un mañana incierto, ni dependas de terceros o de la posibilidad de ocurrencia de ciertos eventos, acontecimientos o circunstancias para que cambie tu situación.


Jesucristo determinó un día: HOY. Hoy es el día que la salvación ha llegado a tu casa (Lucas 19:9). Hoy es el día en que estamos llamados a oir Su voz (Hebreos 4:7). Hoy es el día para actuar.


Quizás estás posponiendo decisiones a la espera del momento preciso. Pero solamente Dios conoce el futuro y quizás ese mañana no será como lo esperas. Ama hoy. Sirve hoy. Perdona hoy. Emprende hoy. Comparte hoy. Aprende a mirar la vida con una perspectiva eterna, Dios la puso en tu corazón para eso. Y entiende que "hoy" es apenas un punto en la eternidad, pero es el punto crucial en el que Dios te llama la acción.

Lo que haces determina lo que verdaderamente crees, incluso más allá de tus palabras. Te animo a que HOY hagas lo que tienes que hacer, dentro de la voluntad de Dios.


Dios te bendiga HOY...y siempre.


Jorge Hernán

miércoles, mayo 03, 2006

PALABRA VIVA

"Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón."
(Hebreos 4:12, NVI)

¡Qué bueno que nuestro Amado Padre se encargó de dejarnos por escrito las instrucciones! En la Palabra encontramos la clave para emprender la experiencia de construir una relación sólida con Él. Es el medio primario que Dios utiliza para hablar a nuestros corazones, y la revelación escrita que nos señala los linderos de nuestro tránsito terrenal.

Porque es viva nos reanima, nos conforta, nos estimula a alcanzar nuevas alturas en nuestro caminar en Cristo.

Porque es poderosa, su verdad nos revela lo que es cierto y real para Dios, independientemente de lo que nosotros pensemos o de lo que nuestros sentidos corporales nos permitan percibir. Su eficacia trasciende nuestra limitada comprensión porque los resultados que consigue van más allá de lo que imaginamos.

Porque es cortante y aguda, nos confronta, llega a donde tiene que llegar y hace lo que tiene de hacer. Las Escrituras mismas declaran que la Palabra de Dios nunca vuelve vacía sino que hace en nosotros lo que tiene que hacer según la voluntad de Dios.

Porque penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, y hasta la médula de los huesos, no deja rincones a media luz ni puntos ciegos sino que alcanza cada espacio de nuestra vida sacando a flote lo que tiene que sacar, derribando lo que tiene que derribar y removiendo lo que tiene que remover.

Porque juzga los pensamientos y las intenciones del corazón revela nuestras motivaciones ocultas y desnuda nuestros intereses más escondidos.

La Palabra de Dios es el vehículo diseñado por Él para conocer al Dios de la Palabra. Nos da las pautas para establecer una relación personal, íntima y profunda con Jesucristo y a entender que cada verdad que Él nos revele en la comunión derivada de la amistad con Él siempre estará en armonía con Su Palabra.

Alguien llamó a la Biblia "el Manual del Fabricante"; familiarizarnos con ese manual nos permitirá encontrar muchas respuestas, no solo frente a los grandes interrogantes de la vida sino también frente a los pequeños.

Si estás buscando que Dios te hable, empieza por discernir lo que te quiere comunicar a través de su Palabra. Pero recuerda que, como dice el Dr. Bill Hamon, "Su más grande deseo es siempre que sus hijos tomen tiempo de calidad para esperar en Él hasta que nuestra mente, emociones y voluntad estén suficientemente claras para que Él comunique Su mente y corazón claramente a nosotros".

Comienza hoy, no esperes a que otros te digan qué es lo que Dios tiene para tí, te animo a que te comprometas tú mismo a descubrirlo. Escudriña la Palabra y empieza a vivir tu propia relación con Dios.

El Señor te siga bendiciendo,

JORGE HERNÁN